Fóllame porfa

Fóllame porfa

audio-thumbnail
0:00
/297.736327

Eran las doce de la noche y estábamos en el centro circular de la plaza. Estábamos, sin darnos cuenta, escondidos detrás de un foco, compartiendo un cigarro.

Tras conversaciones triviales, al paso de las horas, Jorge tenía que llamar a su mamá con urgencia. Me pidió mi celular, y yo inocentemente se lo pasé, incluso le dije: “¿Te marco el número?”. Porque soy buen amigo, obvio, si también me lo follo.

Soy alguien valioso. Me visto bien, tengo buen cuerpo, de cara medio porfiado, pero pronto me haré una cirugía; estudio Psicología en una buena universidad; y bueno soy gay, me gusta el pene y qué tanto, jajaja. Me siento orgulloso, y bueno, desprecio a lo despreciable, así de simple. A veces ni me entiendo lo que hablo, pero dicen que la forma es más importante que el fondo y así lo siento, así lo vivo y la volada.

Me gusta mi pico, lo tengo grande. Me mide 18 cm y es grueso. Tengo buen culo. Me gusta que me lo coman y me ahorquen, pero también me gusta penetrar y “dejar inválidos” a ciertos putitos, jajaja.

Me paso las tardes aburridas en Grindr, pajeándome. A veces pienso que el mal audio en mi celular tiene que ver con que a veces salpico semen sobre sus ranuras. Me calienta tanto ver cómo un hombre se folla a otro. Se traga al otro, con la boca o con su culo. Y es inevitable mancharlo y mancharme, y manchar al mundo con semen y caca.

Trato de ser limpio y ordenado, tal como mis pensamientos y la imagen que proyecto a los demás, jajaja. Pero, al mismo tiempo, en la práctica paradójica que es la vida, disfruto de follar cuando pueda. Si se tiene pico y culo, si se tiene cuerpo, ¿para qué desperdiciarlo? Me dicen que soy superficial, ¿pero y qué? ¿Acaso la vida no se vive en la superficie o todos tenemos que ser filósofos? Si me gustaran los tatuajes, me incrustaría en donde pudiera las tres ces: comer, cagar y culiar. Pero no me gustan, así que me incrusto picos y culos.

Un día me propuse hacer una maratón de “follaje”. Así le llamé. Enaltecer y escupir sustancias corporales por el mundo, con mi virilidad joven y fuerte. Creo que eso sonó bien. Lo anotaré en mi diario. Jajaja, broma, los psicólogos no usamos diarios. Eso es para los “trastornados” que vienen a pedirnos ayuda.

Bueno, como decía, hice uso de una estrategia bastante simple: “Fóllame porfa”. Eso. Simple. Directo. A todas las personas de Grindr, en un mensaje sincero, corto y firme, les dije que me follaran. Fóllame porfa. Fóllame porfa. Fóllame porfa. Con mis fotos, con mis palabras, con mis audios, con mis gemidos disfrazados de diálogo inocente. Una y otra vez. La mitad me bloqueó, son “pulcros” hacia el mundo como yo. Pero la otra mitad me folló hasta que tuve náuseas y pude decir fóllame porfa hasta robarles la última gota de su energía.

El último afortunado. Así les digo yo. Hay que quererse, ¿no? Para eso estamos, para tener el ego alto, sino ¿a quién voy a aconsejar, si ni yo escalo aún las “jerarquías de la vida”, soy más que ellos en las estructuras de poder? Adopto una postura altiva y paternal.

Bueno, la cuestión es que el último afortunado tuvo el gran deleite de absorberme. Absorberme hasta la psique. Con un globo de aire, expandí su recto e introduje primero una mano. Luego un brazo. Luego una pierna. Luego mi cabeza. Gemidos de placer y dolor se escuchaban tras las paredes intestinales. Me estaba asfixiando, pero lo disfrutaba. ¿Cómo iba a disfrutar yo algo así? ¿Morir asfixiado en el intestino ciego de un putito?

Mi sabio cuerpo supo qué hacer. Ay, no sé pero esto es místico. Lo cuento en todas las marchas a las que voy, pero ni sé de qué se tratan realmente. Incluso a mi amigo del celular, le dije que intenté grabar la hazaña. Le dije que mi viaje intestinal fue un placer exótico y mortal.

Del asco y la asfixia natural de mi gran cuerpo, salió un fluido de vómito de mi interior que llenó ese nido de amor que estaba gestándose cabeza-intestino. El nido se llenó, ¡y el ácido quemó las paredes intestinales en sepsis! Sentí el orgasmo más fuerte de mi vida. Disfruté su sistema digestivo desde dentro junto con su inevitable fin.

La cara de mi amigo se arrugó abruptamente y su cuerpo se encojió, con mi celular en sus manos. Un orgasmo doble, atemporal, un deja vu intensificado. Mi cuerpo se llenaba de vómito de nuevo, pero ahora del de mi amigo querido. Una belleza desde lo alto colmó mi alma.

Mis boxers se mojaron y el pantalón chorreaba semen espeso, mezclado con vómito. Es exquisito. Su mamá contestó y mi amigo dio un grito de pánico y llamaba con pavor a su mami, una y otra vez con la mirada perdida, tomé su cabeza y le introduje mi pico grandioso para que encontrara el confort que sólo mi pico le puede dar.

Fóllame porfa. Fóllame porfa. Fóllame porfa. Le decía mientras se ahogaba con su vómito mientras lo penetraba pasando por su epiglotis hasta su dulce garganta. Creo que llegué a su estómago, jajaja. Como es mi amigo, y quiero follarlo otra vez, esta vez me detuve y lo dejé tomar un poco de aire. Su rostro era una vil y excitante mezcla de dolor y placer.